“Con aceite de oliva no se fríe”. Si alguna vez lo escuchaste, te sorprenderá saber que en España, Italia y Grecia las papas fritas, los churros y el pescado frito se han hecho con aceite de oliva por generaciones.
Mito: “Pierde sus propiedades y se vuelve tóxico”
Falso. El aceite de oliva extra virgen es de los más estables al calor gracias a su alta proporción de grasa monoinsaturada y a sus antioxidantes naturales, que lo protegen de la oxidación. Parte de los polifenoles se reduce al freír, pero el aceite resiste bien.
Verdad: “La temperatura manda”
Verdadero. Para freír se usan entre 160 y 180 °C. El punto de humo de un buen extra virgen está por encima de eso. La regla de oro con cualquier aceite: si humea, está demasiado caliente.
Ventajas de freír con aceite de oliva
- Forma una costra crujiente rápido, así el alimento absorbe menos aceite.
- Aporta un sabor más limpio y rico.
- Se puede reutilizar un par de veces si lo filtras y no se quemó.
Cómo freír bien
- Usa una olla honda y suficiente aceite para que el alimento flote.
- Calienta a fuego medio; si tienes termómetro, apunta a 170–180 °C.
- Seca bien los alimentos antes de freírlos.
- No llenes la olla: fríe por tandas para que la temperatura no baje.
- Escurre sobre papel absorbente.
- Filtra el aceite frío con un colador fino si lo vas a reutilizar, y descártalo si se oscurece o huele fuerte.
Recetas para practicar
Patatas bravas, fish and chips, calzones rotos o sopaipillas.
Tip ExtraVirgen
Para freír en casa conviene un formato grande: mira los bidones y el aceite Huasco de 2 y 5 litros.