Así como se cata el vino, el aceite de oliva también se cata. Los paneles profesionales lo hacen para clasificar un aceite como extra virgen, virgen o lampante, pero cualquiera puede hacer una cata casera y aprender a distinguir un aceite fresco de uno cansado.
Qué se evalúa en una cata
Los tres atributos positivos
- Frutado: el aroma a aceituna fresca. Puede ser “verde” (hierba recién cortada, hoja de tomate, alcachofa, manzana verde) o “maduro” (plátano, frutos secos, fruta madura).
- Amargo: se siente al fondo de la lengua. Es normal y deseable en aceites de aceitunas cosechadas temprano.
- Picante: ese cosquilleo en la garganta que a veces hace toser. Es señal de polifenoles: ¡un aceite que pica es un aceite vivo!
Los defectos más comunes
- Rancio: huele a nueces viejas o a crayones. Aceite oxidado o muy antiguo.
- Atrojado: recuerda a aceitunas fermentadas; la fruta esperó demasiado antes de molerse.
- Avinado o avinagrado: olor a vino o vinagre.
- Moho o humedad: aceitunas mal almacenadas.
Un aceite extra virgen debe tener frutado y cero defectos.
Cómo hacer tu cata en casa
- Elige 2 o 3 aceites distintos, por ejemplo un Sol de Aculeo Frutado Suave, un Sol de Aculeo Frutado Medio y un Olave Premium.
- Sirve una cucharada de cada uno en vasitos pequeños. Los catadores usan copas azules para no dejarse influir por el color.
- Tapa el vaso con la mano y entíbialo unos minutos: a unos 28 °C liberan mejor sus aromas.
- Destapa y huele profundo. Anota lo que te recuerda.
- Toma un sorbo pequeño, repártelo por toda la boca y aspira aire entre los dientes.
- Entre aceite y aceite, limpia el paladar con agua y un trozo de manzana verde.
Tip ExtraVirgen
El color no dice nada sobre la calidad: hay aceites excelentes dorados y otros verde intenso. Confía en tu nariz y tu paladar. Arma tu cata con nuestra selección de aceites extra virgen.