El aceite de oliva extra virgen es la grasa estrella de la dieta mediterránea, una de las formas de comer más estudiadas del mundo. Pero ¿cómo lo llevamos a nuestra rutina chilena sin complicarnos?
¿Por qué elegirlo por sobre otras grasas?
- Frente a la mantequilla y la manteca: tiene mucho menos grasa saturada.
- Frente a otros aceites vegetales refinados: conserva antioxidantes naturales que los refinados pierden.
- Frente a las margarinas y frituras industriales: no contiene grasas trans.
- Y además: es un jugo de fruta natural, sin procesos químicos.
¿Cuánto consumir?
Las recomendaciones de tipo mediterráneo suelen hablar de 2 a 4 cucharadas al día (unos 20 a 40 ml) como grasa principal, repartidas en las comidas. La cantidad justa depende de tu edad, actividad física y objetivos, así que lo ideal es ajustarla con un profesional.
Un día con aceite de oliva
- Desayuno: pan integral con tomate rallado y un hilo de aceite, o tostadas de palta.
- Almuerzo: ensalada aliñada con aceite y limón, y legumbres terminadas con un chorrito en crudo.
- Once: un trozo de queque de naranja con aceite de oliva en lugar de uno con mantequilla.
- Cena: pescado o verduras al horno con aceite y hierbas.
Errores comunes
- Sumarlo sin reemplazar otras grasas.
- Servirlo “a ojo” directo de la botella.
- Guardarlo junto a la cocina, donde se oxida rápido.
Tip ExtraVirgen
Ten dos aceites: uno para el día a día, como Huasco, y uno más especial para terminar, como Olave.
Esta información es de carácter general y no reemplaza la indicación de un nutricionista.